domingo, 27 de septiembre de 2009

Cuando un ser querido me necesita, mi afirmación es: "Estoy aquí para ti".

Estoy aquí para ti

De todas las esperanzas y para ti j sueños que tengo para ti, mi mayor deseo es que siempre

sepas cuánto te quiero. Nunca dudes que si alguna vez me necesitas, estoy aquí para ti.

Te honro porque eres una persona muy especial ¡ahora y siempre! Aun en tus más grandes retos sé que tu indomable fortaleza y valor prevalecerán. A través de todos los momentos de tu vida estaré contigo en pensamiento y oración.

Si necesitas hablar, estoy aquí para escucharte. Cuando necesites un amigo en quien apoyarte, puedes contar conmigo para darte toda la ayuda que pueda.

Nunca sabrás cuan agradecido estoy por tu presencia en mi vida, y me siento honrado por el privilegio de conocerte y estar aquí contigo. Digo a mi ser querido: estoy aquí para ti.

"Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré."-Jeremías 29:12

lunes, 28 de septiembre de 2009

Cada sonrisa que doy es un poderoso mensaje de amistad y amor.

Sonrisa

Tal vez no haya otra señal en el mundo que comunique amistad, amor y paz de manera mejor comprendida que la sonrisa. Una sonrisa es un mensaje de aceptación y alegría de una persona a otra.

Por tanto, elijo sonreír y dejo que mis sonrisas den una inequívoca declaración sobre mí: Doy aceptación y amistad. La respuesta que recibo es fantástica: tanto amigos como extraños, tanto adultos como niños, e incluso los animales hogareños, saben, por una simple expresión facial, que estoy lleno de alegría.

Una sonrisa es un pensamiento feliz y alentador que libero para que ilumine la atmósfera que me rodea. Es como si abriera la ventana de mi alma para sentir el amor de Dios que vive en mí y compartir ese sentimiento con otros.

"El corazón alegre constituye buen remedio." -Proverbios 17:22

martes, 29 de septiembre de 2009

Dios me da consuelo eterno.

Consuelo

Cuando niños, tal vez sentíamos gran consuelo cuando nos arropábamos con nuestra frazada favorita o cuando uno de nuestros padres o abuelos nos abrazaba. Aunque la frazada o el abrazo ofrecía consuelo, éste era temporal y duraba solamente hasta que se presentaba otro reto a nuestra confianza personal.

Ahora comprendemos que el consuelo eterno surge al estar conscientes de la presencia de Dios en nuestras vidas. Al orar dando gracias, nos envolvemos en el consuelo y la paz de Dios.

"Oh, amoroso Espíritu, Tú eres el aire que respiro, la tierra que piso, el amor que siento en mi corazón. Gracias, gracias, Dios, por vida. Gracias por ser mi consuelo en todo momento de la vida". Vivimos con el eterno consuelo de Dios.

"Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha."-Isaías 41:13

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Al estar en contacto con Dios, me renuevo espiritualmente.

Reaviva el espíritu

En los Estados Unidos, julio es típicamente el mes cuando comenzamos a contar los días antes de la Navidad. Las propagandas anuncian las ventas de "Navidad en julio" y la gente comienza sus proyectos de artesanía para los regalos navideños.

Hay un sentimiento especial en la época navideña: el ambiente de amor, gozo y felicidad alienta sentimientos de esperanza y fe.

Podemos reavivar esos sentimientos a través del año. Renovamos nuestra propia espiritualidad al mantener nuestros pensamientos y acciones en contacto con Dios.

El espíritu de la Navidad está activo en nuestro corazón, y vuelve a despertar nuestra conciencia al gozo de conocer a Dios en todo momento de nuestra vida. Nuestras expectaciones se realizan y celebramos el amor y la fe cada día del año.

"El ocuparse del Espíritu es vida y paz."-Romanos 8:6

jueves, 01 de octubre de 2009

El espíritu de Dios en mí me sana.

Curación

La vida sanadora de Dios fluye a través de mí, renovando mi mente y sanando mi cuerpo. ¡Estoy lleno de vitalidad!

Por lo tanto, en cualquier situación por la que pase, sé que Dios está siempre conmigo para darme toda la fortaleza, toda la energía y toda la ayuda que pueda necesitar.

El creer que la salud total es posible para mí es importante, porque la simple acción de dejar que mi cuerpo se relaje permite que la corriente continua de la vida sanadora de Dios fluya en él. Al poner mi confianza en Dios, permito que una restauración divina se lleve a cabo.

Si llego a sentir tensión o confusión por todo lo que sucede en mí y a mi alrededor, recuerdo que Dios sana todo mi ser, renovando mente, emociones y cuerpo.

Sano completamente porque el espíritu del Todopoderoso es quien me sana.

"Sanaré tus heridas."-Jeremías 30:17

viernes, 02 de octubre de 2009

Somos uno en espíritu.

Unidad universal

Cuando miras un bloque de piedra, ¿qué ves? Los escultores pueden ver una futura obra de arte, los arquitectos tal vez vean una pieza que podría ser parle de una pared o una entrada, y los niños seguramente verían un escalón para llegar a mayores alturas.

¿Usan su imaginación incorrectamente esas personas? No; sólo consideran diferentes posibilidades. La piedra sigue siendo piedra, sólo las perspectivas son diferentes.

Nuestros puntos de vista sobre el Creador también difieren. Diferentes nombres han surgido en las diferentes culturas para el único Poder: Dios, Espíritu, Yahvé, Alá; pero la Presencia divina es la misma.

Nosotros somos también iguales: creados por el mismo Maestro Creador, destinados a cumplir nuestra potencialidad divina. Somos un ser, una mente, una voz de paz.

"En tu presencia hay plenitud de gozo."-Salmo 16:11

sábado, 03 de octubre de 2009

Sigo adelante en un viaje espiritual de grandes descubrimientos.

Descubrimiento

Algunos de los más grandes inventos surgieron sólo después de años de experimentos que fracasaron. Para científicos e inventores, tales fracasos fueron experiencias de aprendizaje que los ayudaron en sus descubrimientos.

Los aparentes fracasos pueden ser también experiencias de aprendizaje. Cuando voy en busca de mis descubrimientos, recuerdo que los fracasos me acercan al éxito, porque disminuyen las posibilidades de error antes de que la respuesta perfecta se presente. En mi viaje espiritual, me descubro a mí mismo: quién soy y lo que soy capaz de hacer y ser, gracias al poder de Dios.

Si he cometido errores en el pasado, los veo ahora como experiencias de aprendizaje y edifico sobre ellos. Yo, también, estoy en camino de grandes descubrimientos.

"Las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra."-1 Juan 2:8